Un emprendedor es una persona que tiene una idea de negocio en mente y quiere llevarla adelante con el fin de resolver un problema y agregar valor a su público objetivo (con el producto o servicio que ofrece), lo cual terminará generándole ganancias o beneficios. Iniciarse en el mundo de los negocios requiere tener bien claro hacia dónde se deben dirigir los esfuerzos comerciales y como se deben administrar los recursos, es estos casos lo recomendable es aprender de personas (que hayan logrado lo que nosotros queremos) con mayor experiencia en el rubro que y que nos asesoren e indiquen cual es el mejor camino a seguir.

Emprender un negocio es una actividad que requiere de mucha concentración y enfoque, ya que tendremos que dedicar buena parte de nuestros recursos (tiempo y dinero). Cuando decidimos emprender debemos tener presente algunos errores que ya otros han cometido, en el presente artículo compartiremos algunos de estos errores.

Premisas a tener en cuenta al emprender

Algunas premisas que debemos tener en cuenta antes de emprender cualquier negocio son: Todo tiene un costo y por ende todo traerá un beneficio, esto es que en la vida, todo, absolutamente todo, tiene un costo, porque siempre querremos obtener algún beneficio.

Todo negocio se hace con la finalidad de obtener ganancias. Cuando emprendemos un negocio lo hacemos pensando en cuáles serán las ganancias, ya que si el negocio es rentable podrá desarrollarse, ayudar a más personas/empresas y mantenerse en el tiempo. Otra premisa es que siempre habrá ganadores y perdedores, sin embargo hoy día, con la globalización en marcha, se busca que solo se hable de ganar-ganar, es decir que no hayan perdedores, sino que ambas partes ganen, eso sería lo ideal.

No tener bien claros los objetivos

Es importante que antes de comenzar un negocio, tengamos claros cuáles son los objetivos que nuestra empresa desea conseguir, y ver si realmente estos se alinean con nuestros objetivos personales, pues no hay que descartar el hecho de que un emprendimiento es también un objetivo personal.

Para ello es básico visualizarnos cómo deseamos vernos en un futuro muy cercano, cómo deseamos ver el negocio en poco tiempo y qué tipo de beneficios esperamos conseguir. De tal manera que los objetivos, tanto del negocio como los objetivos personales deben estar conectados, para que las expectativas se alcancen de manera satisfactoria.

Ignorar a la competencia

A veces por el mismo ímpetu y entusiasmo, suele pasar, que dejamos a un lado al competidor y comenzamos a creer que nuestro producto es el único en el mercado, craso error, no debemos actuar así desde el principio, esto nos llevaría por mal camino, debemos tener siempre presente la globalización: nuestra idea o producto podría no estar en nuestra localidad o incluso en nuestro país, pero si pudiera estar en otra parte del mundo, o al menos uno muy parecido (y quizás hasta mejore nuestra oferta).

Esto sería muy grave en la primera etapa de nuestra empresa, sería un mal comienzo y nos podría llevar a tener que realizar cambios de manera inesperada al encontrarnos con ese competidor que no tomamos en cuenta. Por eso siempre hay que pensar en la manera de diferenciarse de la competencia y así podremos asegurar el éxito de nuestro negocio.

No tener un equipo de trabajo competente

Es decir, en la medida de lo posible, debemos formar un equipo de trabajo multidisciplinario que nos ayude desde un principio, cada uno con su experiencia y conocimiento en su respectiva área, esta es clave para encaminar el negocio por la senda del éxito, pues no todos podemos hacer todo y siempre es bueno contar con expertos.

Resulta a veces un poco complicado lograr conformar un buen equipo de trabajo, en el que todos coincidamos en un solo objetivo, es por ello que es primordial conseguir personas interesadas y alineadas con nuestra idea y con nuestros objetivos, para que nos ayuden a asumir el reto y a avanzar hacia lo que nos hemos propuesto.

Iniciarse sin tener un plan de negocio previo

No hay que pensar que en el camino se irán corrigendo las fallas en la medida que vayan apareciendo, no, eso no es lo correcto, hay que tener previamente un plan de negocio que nos permita un desarrollo sostenido y ascendente, y unas metas viables a corto plazo. Si decidimos comenzar una empresa, debemos ponernos metas a corto y mediano plazo y escalas de medición que permitan saber el rumbo que llevamos.

Comenzar el negocio con un sistema de financiamiento no adecuado

A veces endeudarse para iniciar un negocio propio es lo que hacen muchas personas, pensando que les va a ir bien y que en poco tiempo estarán saldando deudas. Lo mejor que podemos hacer es pensar un plan de financiamiento antes de adquirir deudas o de pedir un préstamo.

Debemos evitar en lo posible usar las tarjetas de crédito al comienzo del negocio, ellas suelen tener intereses muy altos, por lo que resultan una mala decisión que atentan contra nuestra rentabilidad. Podemos buscar otras alternativas, como amigos, familia o inversionistas que quizás muestren interés y nos ayuden aportando el capital necesario para avanzar.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Has cometido alguno de estos errores?

Si deseas más información sobre nuestros productos o servicios puedes contactarte con nosotros o escribir tu consulta en la parte de abajo (sección comentarios).

Imagen de geralt vía Pixabay.com bajo licencia creative commons.


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