Los sistemas financieros distribuidos son la base actual de las tecnologías de blockchain y criptodivisas: son los mismos usuarios o propietarios de dinero digital quienes intercambian sus fondos entre ellos, sin embargo para entender cuáles son las verdaderas ventajas de un sistema financiero distribuido, primero explicaremos en qué consisten los sistemas financieros centralizados y descentralizados.

¿Qué son los sistemas centralizados?

Un sistema centralizado, tal como su nombre lo indica, es aquel en el que una sola persona, analiza y toma las decisiones en medio de un conjunto (financiero o no). Tiene ciertas ventajas cuando no se habla de sistemas financieros, pero el hecho de delegar toda la responsabilidad en una sola persona (o un único grupo) tiende a complicar los procesos y a hacerlos más lentos, sobre todo cuando se manejan grandes volúmenes de operaciones y transacciones.

En el caso de que hablásemos de redes habría una característica muy importante que destacar: los nodos o puntos centrales de información. En este caso, cada eslabón de la red que se forme tendría que comunicarse con algo que sería como un nodo periférico que recibe y procesa parte de la información. Sin embargo, este nodo periférico no es quien toma la decisión definitiva. Todo debe comunicarlo a un nodo principal (o central) quien será el que envíe la respuesta definitiva, bien sea la aprobación o la negación de una transacción.

Un ejemplo con el que podríamos comprender mejor un sistema centralizado es un banco. En los bancos todo se maneja en una oficina principal y aunque hay distintas sucursales a las cuales las personas acuden a depositar su dinero, al final todo va a una bóveda o cuenta central y es desde la oficina principal desde donde se aprueban o se niegan transacciones. Obviamente esto ocurre de forma casi inmediata gracias al uso de la tecnología, por lo cual un cliente del banco no tiene que esperar horas a recibir la aprobación de su transacción sino que espera a que el sistema reporte una respuesta. Sin embargo, si el sistema en la oficina principal falla, el resto de las sucursales no podrían operar ya que no tendrían a donde consultar la información.

Sistemas descentralizados: un paso más allá de la centralización

Si bien es cierto que los sistemas centralizados tienen algunas ventajas, como por ejemplo el permitir tener un control absoluto sobre todo lo que ocurre en la red o en el sistema financiero, no resultan ser los más eficientes pues al depender solo de una persona, organismo o nodo central, si éste llegase a fallar toda la red podría colapsar.

En una red descentralizada hay un “avance” con respecto a las centralizadas. En ellas existen también nodos periféricos, pero éstos no requieren de un nodo central para la toma de decisiones. Es decir, ya no hay necesidad de pasar por un nodo central para poder realizar transacciones o para comunicarse entre nodos. La toma de decisiones está dividida en nodos periféricos que son capaces de distribuir la información al resto de los eslabones de la cadena y permiten la comunicación entre ellos.

Por poner un ejemplo fácil de un sistema descentralizado son las franquicias: todas pertenecen a una misma empresa, siguen los mismos lineamientos, hay cosas fundamentales que no pueden cambiar como por ejemplo los logos o el nombre mismo de la empresa, pero cada una de ellas maneja su propio personal y es responsable de administrar sus ingresos o pérdidas. En este modelo de sistema si falla una de las franquicias lo más seguro es que no afecte a ninguna de las franquicias a su alrededor, pero si afectará a los clientes que ya estaban acostumbrados a beneficiarse de sus productos o servicios.

Sistemas distribuidos, el paso del futuro

Frente a los problemas que podían reportarse con los sistemas centralizados y descentralizados, surge un nuevo modelo: los sistemas distribuidos. Acá hay una mejora notoria y es que no existen nodos, todas las transacciones son p2p, es decir, de persona a persona, sin necesidad de tener que acudir a un tercero para poder operar.

Un ejemplo fácil para comprender un sistema distribuido es lo que en la antigüedad se denominaba “trueque”. Las operaciones financieras se realizaban directamente de persona a persona, sin tener que pasar por un tercero. Si un campesino sembraba papas, otro criaba cerdos y otro sembraba arroz, el que sembraba papas podía intercambiarlas por carne de cerdo o arroz con los otros campesinos, sin tener que pasar por un mercado donde se ofertaran sus productos y se quedara con una comisión por “ayudarles” en el proceso de intercambio.

Este sistema financiero es la base actual de las tecnologías de blockchain y criptodivisas: son los mismos usuarios o propietarios de dinero digital quienes intercambian sus fondos entre ellos, dando de esta manera un valor a las criptomonedas que puede tener una representación en dinero fiat o dinero tangible.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Cuál sistema financiero te parece más conveniente de aplicar?

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Imagen de iradaturrahmat vía Pixabay.com bajo licencia creative commons.


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