Una de las cosas más importantes que debemos aprender a hacer cuando emprendemos algún proyecto, bien sea un negocio, un plan de vida o un plan de estudios, es tomar decisiones teniendo conciencia de lo que realmente queremos alcanzar, para ello es muy importante que podamos controlar muy bien nuestros pensamientos porque éstos nos ayudarán a identificar qué es lo más conveniente respecto al camino que elegimos.

En el caso de los emprendedores, muchas cosas dependen de crear buenos hábitos, tales como los que hemos visto anteriormente antes de ir a dormir o por las mañanas al despertarse. Aunque en ocasiones, aunque parezca muy sencillo, no es fácil dominar la mente y controlar nuestros pensamientos, por esa razón es bueno que conozcamos qué son esas cosas que NO debemos pensar si realmente estamos buscando el éxito.

 No sentir lástima por ti mismo

Una de las cualidades que tienen las personas que realmente han logrado alcanzar sus metas es que no se han visto a sí mismas como víctimas de las circunstancias, del destino o de la vida. Esto no quiere decir que estas personas no sufran o que nunca les pase nada malo, lo que ocurre es que todo está en la actitud con las que somos capaces de afrontar las cosas, porque si por alguna razón un negocio no se da o tenemos alguna pérdida financiera hay dos opciones: quedarnos a lamentarlo o evaluar qué lo ocasionó y seguir avanzando. Las personas que quieren alcanzar el éxito siguen avanzando.

No hay que resistirse al cambio

El cambio se puede considerar como lo único constante en la vida, absolutamente todo cambia, desde que nacemos estamos en constantes procesos de cambios físicos porque todo está en constante movimiento. La decisión que debemos tomar es buscar que los cambios siempre sean para mejor y si, por alguna razón, el cambio se torna negativo, la idea es que podamos aprender la lección y encontrar la manera de que ese cambio se convierta en algo mucho mejor.

Es normal sentir miedo a abandonar las rutinas a las que estamos acostumbrados, tenemos derecho a sentirlo, lo único que es obligatorio es el dolor respecto a los cambios que nos afectan, pero lo que podemos decidir es no sufrir por esas cosas y no quedarnos a lamentarlo. Salir de las rutinas a las que estamos acostumbrados y de lo que otros llaman “la zona de confort” nos puede llevar a descubrir potenciales y talentos que no sabíamos que teníamos y debemos verlo como la posibilidad de encontrar lo mejor de nosotros mismos.

No malgastar tiempo en cosas que no se pueden cambiar

Debemos tomar conciencia de que, por más que queramos, no podemos controlar todo. Hay circunstancias, personas y situaciones que simplemente no se pueden cambiar y tratar de hacerlo es perder un tiempo valioso que se podría aprovechar o bien tratando de adaptarse o buscando una opción diferente que nos permita sentirnos mejor.

Un ejemplo muy básico puede ser que salimos de paseo en familia a la playa y en el camino comienza a llover, ¿podemos detener la lluvia? No. Lo que sí podemos hacer es cambiar la ruta e ir de paseo a un lugar techado donde no nos mojemos, así que en lugar de perder tiempo lamentándonos porque está lloviendo podemos pensar en alternativas de sitios techados a los que podamos ir a divertirnos.

No preocuparse por agradarle a los demás

Estar constantemente haciendo las cosas solo pensando en qué van a decir los demás nos convierte en esclavos de otras personas. Debemos tener determinación y confianza en lo que decidimos y lo que hacemos y, si estamos seguros de estar en lo correcto y no estamos haciendo daño a nadie con las decisiones que tomamos entonces importa poco o nada lo que otras personas tengan que decir al respecto.

Esto no significa que no podamos escuchar consejos y opiniones de otros, pero debemos saber elegir también quienes son esas personas a las que escuchamos y, finalmente, de sus consejos tomar aquellas cosas que nos parezcan que están bien y las que no, desecharlas porque en ultimas circunstancias somos solo nosotros quienes debemos tener las riendas de nuestra vida y estar contentos con nosotros mismos es mucho más importante que agradarle a otras personas que en ocasiones ni siquiera conocemos.

No tienen miedo de asumir riesgos

Esto va de la mano con las situaciones de cambio. A las personas exitosas no les da miedo asumir riesgos porque antes los han calculado muy bien, es decir, no se arriesgan sin saber cuales serían las posibles consecuencias y por ende sin un plan con el cual podrían enfrentarlas, es decir, una persona exitosa no tiene miedo de lanzarse al agua, pero primero se ha fijado si realmente hay agua en el lugar en el que se va a lanzar porque si no sabría que sería un fracaso absoluto.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Haces alguna de estas cosas?

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Imagen de mohamed_hassan via Pixabay.com bajo licencia creative commons.


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