Desde hace siglos los seres humanos se han enfrentado al mismo problema: la centralización del poder. Con el paso de los años los políticos han ido adaptando sus discursos y justificaciones a las tendencias del momento, pero siempre, por lo general, con un mismo patrón: el de la clase gobernante queriendo acumular cada vez más y más poder.

En el pasado fueron las monarquías quienes ostentaban un control absoluto de los poderes dentro de un territorio establecido, con el tiempo esto ha ido cambiando, se fueron haciendo cada vez más democráticos los procesos de elección de representantes del poder público, pero casi siempre siguiendo el mismo patrón en el cual un grupo establece las políticas a seguir por el común de los ciudadanos, y todo esto a su vez fue creando en cada época una clase política dispuesta a manipular los mercados, las monedas, y ciertos atributos de las economías con el fin de procurar riquezas para ellos mismos.

El siglo 21 nos trae unas condiciones inmejorables para romper con ese patrón en el que un grupo limitado de personas impone las condiciones económicas al resto de la población; con la aparición de los blockchain y criptomonedas, los ciudadanos podrán volver a tener una moneda descentralizada de libre cambio que escapa de las regulaciones y manipulaciones de los gobiernos, y que le permite a los individuos del mundo comerciar libremente sus bienes y riquezas para intercambiar productos.

La historia de la humanidad está plagada de ejemplos de países que han sido llevados a la ruina tras la intervención a la economía de gobiernos irresponsables que consideran que cada acción humana debe ser vigilada por el aparato estatal; el caso de Venezuela, Cuba, Nicaragua, y más atrás, Rusia, Rumania, Polonia, China, entre otras naciones que sufrieron la intromisión de sus gobiernos en la economía, vieron como su gente poco a poco empezó a sufrir el hambre y caer en la más extrema pobreza, a tal punto que varios de estos países debieron abandonar esas políticas fracasadas para volver a los principios del libre mercado y así generar riqueza a sus ciudadanos.

En la actualidad los países con mayores libertades económicas, que pueden ser encontrados en el ranking que elabora anualmente la Fundación Heritage, son también los países más prósperos en el mundo; en ese sentido, la libertad económica es un principio fundamental para alcanzar el progreso humano. No obstante en muchas partes continúan existiendo gobiernos que consideran que deben intervenir las economía supuestamente para “ayudar a los ciudadanos”, a través de esas intervenciones muchas veces marcan precios, crean aranceles elevados de exportación, impuestos, otorgan subsidios que desequilibra la economía, y utilizan todo el poder del Estado para generalmente favorecer los intereses de los amigos del poder. Con el mundo político dirigiendo sus medios a impulsar cada vez a Estados más grandes y poderosos, la manera de resistir de los ciudadanos debe ser convirtiéndose en agentes del cambio defendiendo las bondades de la libertad económica y el individualismo; hoy en día afortunadamente los hombres y mujeres cuentan con herramientas tecnológicas que les permiten comerciar libremente sin las trabas burocráticas de los Estados que interfieren en el progreso humano. 

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Imagen de Geralt vía Pixabay.com bajo licencia creative commons.


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