El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en aprobar el bitcoin como moneda de curso legal para sus ciudadanos; esta decisión fue impulsada en primera instancia por el presidente de la nación, Nayib Bukele, y posteriormente fue ratificada por el Congreso de dicho país.

El proyecto de ley aprobado en El Salvador por supuesto no está exento de críticas y detractores, en gran parte por un núcleo de periodistas y personas que entienden poco sobre los beneficios de la economía descentralizada, y por otra parte, por otros que sí apoyan la implementación del Bitcoin, pero no están del todo de acuerdo en las formas empleadas por el ejecutivo para promover la adopción del mismo.

Parte de la polémica se debe a que la legislación obliga a empresarios, tiendas y toda personal natural y jurídica en el país, a recibir el Bitcoin como mecanismo de pago, una imposición que hay quienes consideran como negativa. Con todo y esto el proyecto de ley fue aprobado con 62 de 84 votos, entre otras cosas, también contempla que los impuestos del país también pueden ser pagados en bitcoin. De dicha obligación sólo quedan excluidos «quienes por hecho notorio y de manera evidente no tengan acceso a las tecnologías que permitan ejecutar transacciones en bitcoin».

Asesores de Bukele y personas allegadas a él y su propuesta, aseguran que cerca del 70 % de la población no están incluidos en el sistema bancario, y que esto ayudaría a los salvadoreños a enviar remesas al país sin que los intermediarios se tomarán la mitad del dinero. De hecho, esto último mencionado está comprobado, pues en el 2016 una encuesta del Banco Central de Reserva reveló que el 77 % de los salvadoreños no tiene una cuenta de ahorro y que solo el 61 % tiene al menos un producto entre cuenta de ahorro, tarjeta de crédito, algún tipo de seguro y fondo de pensiones.

“Bitcoin tiene un valor de mercado de $680 mil millones”, publicó el presidente en Twitter el sábado tras el anuncio. “Si se invirtiera un uno por ciento de ese dinero en El Salvador, nuestro producto interno bruto aumentaría 25 %”. Si bien es cierto que el proyecto de ley sobre el Bitcoin parece haber sido aprobado de manera drástica y con pocas revisiones, y a pesar de algunos vacíos legales contemplados en el mismo, a largo plazo la iniciativa del mandatario salvadoreño es acertada, tal como demuestran los estudios, mucho más de la mitad de la población de El Salvador no cuenta actualmente con acceso a la banca formal, y esto además de impulsar la informalidad, dificulta la inclusión de un gran sector de la población a sistemas económicos que permitan su apalancamiento social.

La Ley Bitcoin sin duda tendrá que atravesar en el tiempo una serie de reformas para adecuarse a las necesidades del país y cumplir con una serie de garantías para sus ciudadanos. Sin embargo, lo más importante es que se ha dado un primer paso para comenzar a resolver el problema de falta de acceso a productos financieros de gran parte de la población del país, y esto, además de proveer a los ciudadanos de herramientas, puede también desembocar en el aumento de la inversión extranjera, así como la movilidad de grandes empresas vinculadas a criptomonedas a la nación salvadoreña, lo cual sin duda alguna puede ocasionar un importante crecimiento económico en el país. La adopción masiva de bitcoin en la nación también es una oportunidad importante para innovadores, pequeños comerciantes y empresarios para exportar sus productos y servicios a personas en cualquier parte del mundo.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Crees que la Ley Bitcoin en El Salvador logre adecuarse a las necesidades de sus ciudadanos?

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Imagen de Ekaterina Bolovtsova vía Pexels.com bajo licencia creative commons.


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